La semana pasada estuvimos en El Tablero, el programa dirigido y conducido por la gran Laura Arroyo Gárate. Fue un placer compartir la mesa de análisis con Marilyn Dos Santos (Podemos), Horacio Díez (PSOE) y Arantxa Tirado (Politóloga). También intervinieron en el programa Nahia Sanzo (Geopolitikaz), Paola Aragón (La Frívola), Javier Rodríguez (Presidente de la comunidad de vecinos, Aguadulce) e Irene Zugasti (Canal Red).

En aquella ocasión abordamos el cruce de declaraciones entre Trump y Dmitry Peskov, Secretario de Prensa del Kremlin y portavoz de Vladimir Putin. Hemos visto a Trump llamando «loco» a Putin, diciendo que algo ha debido sucederle, porque no comprende su manera de actuar -recordemos los bombardeos sobre Kiev tras el intercambio de prisioneros-. Según Trump, Rusia está actuando en contra de lo acordado e incluso promete sanciones, pero todo deja un cierto sabor a sobreactuación -ya que en realidad no está presionando a Rusia-. La agenda de Trump es clara, tras el acuerdo para explotar tierras raras con Ucrania, lo ideal para él sería el cese de hostilidades, de manera que pueda enriquecerse con estos minerales estratégicos y el proceso de reconstrucción. Rusia, sin embargo, juega a dilatar la guerra. Y sabemos que su agenda de máximos hasta ahora ha sido que Kiev no entre en la OTAN, que no haya tropas de la OTAN en Ucrania y consolidar los territorios ya anexionados -entre ellos Crimea-. La sensación que deja todo esto es la de un choque interimperialista en el que Ucrania y la UE son convidados de piedra, y Ucrania un territorio a repartir entre USA y Rusia. Quienes pagarán, como siempre, serán las clases trabajadoras rusas y ucranianas, pueblos sacudidos por la violencia de la guerra. Es necesario que sigamos insistiendo en un movimiento contra el rearme en Europa y por la paz.

También estuvimos conversando y debatiendo sobre la actualidad política. Uno de los temas ineludibles fue el discurso que Melody dio después de Eurovisión, en el que señalaba que no podía posicionarse políticamente sobre Palestina por razones de contrato. RTVE lo desmintió y hoy sabemos claramente que la cantante mentía -de hecho, el ganador del festival ha criticado a Israel y deseado su expulsión de la gala-. Se me pidió mi opinión y esto fue lo que comenté: un artista siempre tiene la posibilidad ética de comprometerse y posicionarse, máxime cuando están masacrando a un pueblo mientras estás subida a un escenario. Podía haber sido sincera y decir que no quería comprometerse, sin más, pero se escudó en mentiras, tratando de ocultar un comportamiento a todas luces insolidario y egoísta. O únicamente solidario consigo misma y su carrera. En fin, quien se pone de perfil cuando se está cometiendo un genocidio, ya sabemos de qué lado se está posicionando y de quién acaba siendo cómplice.

Aquí puede verse el programa completo:

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