El 13 de febrero volvimos a El Tablero, el programa de análisis de la actualidad política dirigido por la gran Laura Arroyo. Esta vez participamos vía conexión para responder algunas cuestiones planteadas por Nacho Reyes sobre el discurso de Ayuso para la Hispanic Prosperity Gala, organizada por el trumpismo latino en Mar-a-lago.
El discurso de Ayuso tiene múltiples niveles y diversos interlocutores. En el plano internacional, Ayuso busca rendir pleitesía a Trump y al ecosistema MAGA, buscando ser la referencia del trumpismo en España. De este modo busca obtener las ventajas e influencia que puede garantizarle un movimiento con grandes recursos políticos y económicos.
De otro lado, en el plano nacional, el Partido Popular no aparece en su discurso, sólo es ella, la líder de la capital de España, en un primer plano perpetuo. Ni el PP ni Feijóo aparecen de decorado o de secundarios, de modo que Ayuso se sitúa como la candidata de la derecha trumpista, marcando la agenda de nuevo a su partido. Recordemos que el «trumpismo» de Ayuso, muy aguirrista, solo da buenos resultados en Madrid, fuera de la capital el homologarse a la extrema derecha le está costando escaños al PP a costa del ascenso de VOX -que ha doblado escaños en Extremadura y Aragón-. Pero Ayuso busca también eclipsar a VOX ante Trump.
Por último, la idea de la hispanidad de Ayuso, vestida de diálogo entre culturas y fiesta, borra la realidad del genocidio en América Latina, y busca generar una base de apoyo latino en Madrid de corte conservador y ultraconservador -es todo un proyecto que busca transversalizar-. De ahí los 7’5 millones gastados durante estos últimos 3 años en el festival de la hispanidad -fecha que conmemora una masacre-. De ahí también su apoyo en la creciente influencia de las iglesias evangélicas neopentecostales, que si bien no son una realidad homogénea, muchas de ellas manejan un ideario afín al autoritarismo neoliberal de Ayuso. La idea de hispanidad de Ayuso -con sus valores cristianos y occidentales- busca categorizar y separar al buen migrante del malo: el bueno es rico o blanco, con papeles, conservador, neoliberal y afín a su proyecto, el malo es el que no tiene papeles, disiente de su visión del mundo, pertenece a la clase trabajadora y no se pliega a los valores cristianos y occidentales. Si Estados Unidos y el ICE son un «faro» para el mundo, ya sabemos lo que le espera a las personas migrantes que no se adapten a su proyecto: criminalización, encierro y deportación.
En cuanto a México y su vergonzosa definición como»narcoestado», Ayuso solo muestra aquí su pleitesía a Trump, así como su resentimiento con Sheinbaum, ya que AMLO y ella han cuestionado y con razón la idea de «hispanidad» española en diversas ocasiones.
Aquí puede verse el programa completo:





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