Ni calco ni copia: otras cartografías del marxismo

[Comparto con vosotres la introducción al Plural del número 202 de Viento Sur que hemos elaborado Carolina Meloni y yo mismo. Poco a poco irá liberándose el contenido del número, así que no dejéis de estar atentxs a la web de Viento Sur. Aquí va un avance de todo lo que saldrá durante las próximas semanas].

Todo pensamiento cuerdo puede haber sido pensado siete veces. Mas cada vez que se volvió a pensar, en otro tiempo, en otras circunstancias, no era ya el mismo. No sólo el pensador, sino, sobre todo, la cosa a pensar, cambian de una vez para otra.

Ernst Bloch, Avicena y la izquierda aristotélica

No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica.

José Carlos Mariátegui

¿Cómo viajan las teorías? Las teorías y las ideas nacen en unos territorios concretos, emergen a partir de una serie de paisajes y latitudes que les son propicias, y florecen para responder a problemas que irrumpen en una situación o coyuntura específica. Sin embargo, pareciera que toda teoría está destinada a viajar, a ser llevada por el viento y abandonar la tierra que la vio nacer, polinizando y fertilizando otros lugares, otros pensamientos. También otros tiempos y épocas. De algún modo, esta es la condición de que la vida intelectual y cultural no perezca: las ideas deben fluir y circular por el espacio y el tiempo. En una hermosa obra, Avicena y la izquierda aristotélica,  Ernst Bloch afirmaba que los pensadores islámicos no recibieron sin más el pensamiento de Aristóteles, sino que lo transformaron profundamente y lo salvaron. Las cuestiones que Ibn Sina e Ibn Rushd (Averroes) plantearon al pensamiento del filósofo de Estagira, desde otra época y otro mundo, modificaron su metafísica, anticipando el universo creativo de inmanencia y materia que permitirá a Giordano Bruno y Baruch Spinoza, siglos después, pensar la unidad de Dios y la naturaleza –toda una herejía para la cristiandad de los siglos XVI y XVII–.

Edward Said, en su agudo escrito sobre las teorías viajeras o teorías ambulantes (1983), afirmaba que podía esbozarse un modelo para pensar el desplazamiento de las ideas. De manera resumida, podemos decir que el primer punto de este modelo no es otro que el origen, las circunstancias históricas y sociales en las que una idea toma cuerpo en el discurso. En segundo lugar, habría que pensar las presiones contextuales que asume un conjunto de ideas en su desplazamiento de un lugar o tiempo a otro, en el que adoptará una nueva forma. En tercer lugar, tendríamos lo que Said denomina como “condiciones de aceptación”, la discusión y resistencias provocadas por la teoría recién llegada (el resultado del debate afirmará su fertilidad o la intolerancia del nuevo suelo ante la misma). Y, finalmente, asistiríamos a la incorporación o integración de esta idea o teoría a un conjunto de usos nuevos o renovados que son índice de su propia transformación. El propio Said aplicará esta mirada –con muchos más matices, por supuesto– al viaje que hace el pensamiento lukacsiano de Historia y consciencia de clase (1923) a través de las obras de los críticos marxistas Lucien Goldmann y Raymond Williams. Mostrará la pérdida de potencia política y radicalidad de la teoría inicial, que asumirá otros usos más pacificados dentro de la crítica literaria –pensemos en la noción de totalidad, que viaja de la sociedad a la obra, por ejemplo–.

Y es que el marxismo no es una teoría cualquiera: su dimensión política y revolucionaria es uno de sus elementos constitutivos. Cuando Said elaboró en el año 2000 una revisión de sus teorías viajeras, analizó la obra de Theodor Adorno y Frantz Fanon, mostrando como su recepción lukacsiano-marxista desemboca en un pensamiento inquieto, rupturista y siempre en tensión. Especialmente en lo que respecta a Fanon, este opera una transformación profunda de la noción de dialéctica: no solo permanece fiel a las dimensiones revolucionarias del marxismo, sino que afila su crítica y la dota de un impulso hasta entonces desconocido. Es como si en su tránsito hacia el sur, hacia una cartografía situada más allá de Europa, la teoría de Marx y su elaboración lukacsiana sufriesen una transfiguración al entrar en contacto con una atmósfera diferente. No solo se trata de otras culturas y modos de producción, sino de la realidad colonial y de tradiciones de lucha y organización que desbordan Europa.

En este plural hemos intentado pensar la teoría marxista desde la perspectiva de las “teorías viajeras” de Edward Said, como un conjunto de conceptos, estrategias y antagonismos que tienen la capacidad de desplazarse por los mapas e inspirar nuevas luchas. Lo habitual suele ser prestar atención a Europa y Occidente, también a la Rusia revolucionaria, trazando el itinerario que va de los fundadores del marxismo hasta la recepción de su pensamiento y praxis por parte de un intelectual marxista de relieve. Una recepción que siempre se encuentra enmarcada por coordenadas espacio-temporales: Gramsci y la Italia fascista, Lukács y la lucha por la revolución en Hungría, Luxemburg y la revolución fallida en Alemania, etc. Sin embargo, nosotres nos hemos propuesto otro camino. ¿Qué sucede cuando la teoría marxista abandona los países hegemónicos del capitalismo y viaja hacia el sur? ¿Qué sucede cuando sus conceptos, estrategias y la propia lucha de clases rompen las fronteras de Europa y se atreven a polinizar cartografías imprevistas? ¿Y qué cambios sufren las herramientas marxianas en manos de pueblos alejados del Norte global? ¿Pueden asumirse los esquemas del marxismo europeo en un territorio que ha sido atravesado por la esclavitud, sobre todo si quien toma la palabra es una mujer negra que vive explotada? ¿Cómo transforma esa voz el legado del marxismo, cómo lo reinventa y utiliza? ¿Y cómo, por ejemplo, puede funcionar la lucha de clases cuando la mayoría de la población de un territorio es indígena y el proletariado está poco desarrollado?

Estas cuestiones, y muchas más, emergen cuando el marxismo viaja hacia el sur. En cierto sentido, lo que nos proponemos con este plural es desarrollar otras cartografías del marxismo, otras genealogías que permitan entender la riqueza y la amplitud de una tradición siempre inquieta. Pero, sobre todo, lo que nos gustaría es visibilizar, más allá de los lugares comunes, figuras intelectuales y políticas poco conocidas por el peso de un canon marxista en exceso eurocéntrico. Sin duda nos hace falta seguir aprendiendo de Gramsci, de Korsch y de Trotsky. Pero hay que mirar más allá. Por ejemplo, no deja de resultar sorprendente que a día de hoy figuras tan emblemáticas como José Carlos Mariátegui sean tan desconocidas en el Estado español. Se dirá que su obra circula, sobre todo en forma de antología, pero su nombre está ausente de los debates. Y la verdad es que convendría mucho leer su primera obra, La escena contemporánea, para entender el tiempo en que vivimos. Sus análisis y las analogías entre nuestra época y la suya pueden dejar sin aliento a más de uno. También es sintomático que prácticamente no existan traducciones de la obra de Claudia Jones en las lenguas de la península, como tampoco poseemos bibliografía destacable para adentrarnos en el pensamiento de la afrobrasileña Lélia Gonzalez. De un autor marxista y crítico cultural como C. L R. James, se conoce sobre todo Los jacobinos negros, su obra magistral, pero más allá de esta, se desconoce el dilatado itinerario que lo lleva a atravesar el trotskismo, el panafricanismo o su papel en la protoautónoma tendencia Johnson-Forest.

Comenzamos este Plural con un artículo de Mario Espinoza Pino sobre José Carlos Mariátegui, intelectual peruano y fundador del marxismo latinoamericano. El texto, titulado “José Carlos Mariátegui y el nacimiento del marxismo en Latinoamérica”, aborda la figura de Mariátegui de manera biográfica y analítica, permitiéndonos seguir los pasos de su evolución juvenil hacia el socialismo. Su exilio europeo permitirá al Amauta aprender de las corrientes marxistas del momento –Labriola, Sorel, Gramsci, etc.–, lo que le permitirá en su regreso a Perú aplicar el “método marxista” a la realidad social y económica del país. En la obra de Mariátegui se cruzan el mito como fuerza social, la lucha de clases, la revolución, el vigor de la organización indígena y una original transformación de los conceptos de la teoría marxista.

El artículo de Basha Changue, titulado “Claudia Jones, el oráculo al sur”, nos ofrece un amplio recorrido por la obra y vida de la autora y militante comunista afroamericana. Debemos destacar la importancia de este texto dado que no existe bibliografía sobre ella en castellano. Changue analiza los conceptos fundamentales de Jones y los emplea para iluminar los debates contemporáneos en torno al tan manido concepto de interseccionalidad. Gracias a este artículo podemos profundizar en el concepto de súperexplotación, idea clave de los feminismos negros y sus análisis sobre los distintos modos de opresión. El pensamiento de Jones sobre la racialización y la explotación resulta fundamental para desactivar los debates estériles acerca de las políticas de la identidad, debates que reducen la cuestión reconocimiento-redistribución a una mera caricatura. Además, Changue nos ofrece la posibilidad de leer a la propia Jones a través de sus textos –traducidos en el artículo–.

El texto de Aline Gabriel, “Ennegreciendo la izquierda a través del marxismo interseccional de Lélia Gonzalez”, presenta el pensamiento de la filósofa, antropóloga y militante del movimiento negro brasileño Lélia Gonzalez. Aline Gabriel realiza un recorrido biográfico, académico y activista de esta autora que ha sido fundamental tanto en los debates sobre la democracia racial en Brasil como en la constitución de los feminismos negros en América Latina. Debemos a Gonzalez conceptos fundamentales para abordar la complejidad y heterogeneidad del movimiento feminista en el continente, conceptos como Améfricaladina que intersectan la memoria colonial y de la esclavitud con un análisis marxista y materialista de la realidad de las mujeres negras en Brasil.

El artículo de Daniel Montañez-Pico, “C. L. R. James: síntesis de la vida y obra de un marxista del Caribe,” nos propone una introducción panorámica a la dilatada vida y obra del marxista trinitense. Conocido por una de sus grandes obras, Los jacobinos negros, James fue capaz de situar el Caribe como un espacio geográfico fundamental en la modernidad capitalista y la revolución haitiana como un hito central en las luchas de los pueblos colonizados por su emancipación. Como muestra Montañez-Pico, la inquietud de James lo llevará a transitar por el trotskismo, el panafricanismo e incluso por un pensamiento dialéctico fundado en la autoactividad de las masas –próximo a la autonomía–. Sus análisis sobre el Estado, la democracia radical o la cultura popular –Beyond a boundary– hacen de James no solo un marxista inclasificable, sino un pensador tremendamente actual para pensar las relaciones entre las luchas sociales y la cultura.

Por último, la entrevista de Olga Lafazani a Sandro Mezzadra, “Unir las luchas – De las políticas de la identidad a la interseccionalidad”, elabora un análisis crítico del concepto de “políticas de la identidad” asociado al neoliberalismo progresista, destacando la importancia de la interseccionalidad como método de convergencia de luchas y de desborde identitario. Por otro lado, analiza la paradoja del identitarismo supremacista blanco en su cruzada antiwoke. Asimismo, la entrevista explora la evolución de los regímenes fronterizos y el racismo en Estados Unidos y Europa, cada vez más perversos. Resulta casi simbólico cerrar con la entrevista de Mezzadra, la cual nos propone un horizonte de luchas y alianzas abigarradas, heterogéneas y que no tienen miedo a la diferencia. Consideramos que dicho horizonte también puede reconstruirse volviendo a la memoria y a las propuestas teóricas de las autoras y autores que habitan este plural. Sus vidas, militancias, experiencias y pensamientos, nos han ofrecido y nos siguen ofreciendo herramientas teórico-políticas radicales y necesarias para afrontar este complejo presente.

Mario Espinoza Pino y Carolina Meloni González

Descubre más desde Reflexiones & Sediciones

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo