Tres Lecciones de Tinieblas (Pequeño homenaje a José Ángel Valente)

Este pequeño homenaje a José Ángel Valente se trata de una lectura de una de sus obras más emblemáticas: Tres lecciones de tinieblas (1980). Nuestro recorrido, que se demora en cada uno de los poemas que integran su obra, intenta humildemente hacer audible la luz y la penumbra de sus versos, siempre prestos a hundirse en lo no visible, en las concavidades, en lo sinuoso, lo táctil y lo húmedo, en el corazón de la materia en toda su densidad. Y es que la palabra del poeta se juega en un lugar en el que lo sagrado y lo erótico encuentran una raíz común. Y si se habla de un origen y un fin en su obra -pues estamos ante una reinvención poética de los orígenes, su decurso y floración sin límite-, estos vibran en una suerte de eternidad, sin comienzo ni término posible. El libro comienza, pero es como si el primer poema, al igual que la vida, ya siempre hubiese comenzado; el libro termina, pero -en lugar de morir- reclama un destino que nos sobrepasa -o desborda nuestra piel-. Estamos ante la invención de una espiritualidad que sólo tiene sentido desde la carne y la memoria, desde un verbo que los acoge y manifiesta casi desde la inmediatez de la sensación. Toda una mística materialista. Y es que, como comentó una vez Valente, “el espíritu es la metáfora de la infinitud de la materia” (Cómo se pinta un dragón, 1992). Ni más ni menos que eso.

Tres lecciones de tinieblas

Primera Lección

א ALEF

En el punto donde comienza la respiración, donde el
alef oblicuo entra como intacto relámpago en la sangre:
Adán, Adán: oh Jerusalem.

ב BET

Casa, lugar, habitación, morada: empieza así la oscura
narración de los tiempos: para que algo tenga duración,
fulguración, presencia: casa, lugar, habitación, memoria:
se hace mano lo cóncavo y centro la extensión: sobre las
aguas: ven sobre las aguas: dales nombres: para que lo
que no está esté, se fije y sea estar, estancia, cuerpo: el
hálito fecunda al humus: se despiertan, como de sí,
las formas: yo reconozco a tientas mi morada.

ג GUIMEL

El movimiento: exilio: infinito regreso: vértigo: el solo
movimiento es la quietud.

ד DALET

Tejí la oscura guirnalda de las letras: hice una puerta:
para poder cerrar y abrir, como pupila o párpado, los
mundos.

ה HE

El latido de un pez en el limo antecede a la vida:
branquia, pulmón, burbuja, brote: lo que palpita tiene un
ritmo y por el ritmo adviene: recibe y da la vida: el hálito:
en lo oscuro el centro es húmedo y de fuego: madre,
matriz, materia: stabat matrix: el latido de un pez antece-
de a la vida: yo descendí contigo a la semilla del respirar:
al fondo: bebí tu aliento con mi boca: no bebí lo visible.

Segunda Lección

ו VAV

Fuerza: caída sobre sí: sobre sí misma consumida: vol-
vía una y otra vez en busca de su nombre: mas no tenía
nombre: respuesta a la que nadie interrogaba: buscaba
grietas, surcos: la penetración: recorría superficies ham-
brienta: lo lineal, lo liso: no se conocía: nada sabía o no
sabía más de sí que el sentirse a sí misma fuerza ciega:
se alumbró en lo cóncavo: creció en lo húmedo: entró en
las bocas de la tierra: murió: fue concebida: desde
el morir al no morir: de sobremuerte: el germen.

ז ZAYIN

Ahora tenía ante sí lo posible abierto a lo posible y lo
posible: y para no morir de muerte tenía ante sí mismo el
despertar: un dios entró en reposo el día séptimo: vestis-
te tu armadura: señor de nada, ni el dios ni tú: tu propia
creación es tu palabra: la que aún no dijiste: la que acaso
no sabrías decir, pues ella ha de decirte: la que aguarda
nupcial como la sierpe en la humedad secreta de la pie-
dra: no hay memoria ni tiempo: y la fidelidad es como un
pájaro que vuela hacia otro cielo: nunca vuelvas: un dios
entró en reposo: se desplegaba el aire en muchas aves:
en espejos de espejos la mañana: en una sola lágrima el
adiós: te fuiste como el humo que deshace incansable sus
múltiples figuras: no adorarás imágenes: señor de nada:
en el umbral del aire: tu planta pisa el despertar.

ח JHET

Deja que llegue a ti lo que no tiene nombre: lo que es
raíz y no ha advenido al aíre: el flujo de lo oscuro que
sube en oleadas: el vagido brutal de lo que yace y pugna
hacia lo alto: donde a su vez será disuelto en la última
forma de las formas: invertida raíz: la llama.

ט TET

La sangre se hace centro y lo disperso convergencia:
todo es reabsorbido desde la piedra al ala hasta el lugar
de la generación: las aves vuelan en redondo para indicar
el centro de lo cóncavo: el mundo se retrae a ti: porque
el vientre ha de ser igual al mundo: engéndrame de nue-
vo: hazme morir de un nuevo nacimiento: respírame y
expúlsame: animal de tus aguas: pez y paloma y sierpe.

Tercera Lección

י YOD

La mano: en alianza la mano y la palabra: de alef a tav
se extiende yod: el tiempo no partido: la longitud de
todo lo existente cabe en la primera letra del nombre: yo
no podría franquear este umbral: no está mi voz desnu-
da: la mano es una vibración muy leve como pulmón de
un ave o como el despertar: lo que es de tiempo no es de
tiempo: no pasaré o no entraré en el nombre: exilio: sepa-
raré las aguas para que llegues hasta mí, dijiste: la mano
es un gran pájaro incendiado que vuela hacia el poniente
y se consume como una antorcha de oscura luz.

כ CAF

Palma: palma o concavidad o bóveda o vacío: oscura
espera de la luz: cuando los brazos fatigados caen redes-
ciende la noche: quien ora brota de la matriz, viviente, o
de la muerte: los brazos alzan, igual que un árbol, palmas:
palma o concavidad o vaso: en medio de la noche: para
que pueda así nacer sobre la sombra el signo: trazar los
signos: signos o letras, números, la forma: nombrar lo
recibido: ciego bautismo de la luz: el rayo.

ל LAMED

Tocaste las aguas, la quietud de las aguas, y engendras-
te la vibración: creciste en círculos: descendiste a los
limos: penetraste en la noche y en la viscosidad: creció lo
múltiple: raíz de engendramiento: tú eres y no eres
inmortal.

מ MEM

En el vértigo de la inmovilidad: las aguas: lo que en
ellas oscuro se alimenta a sí mismo igual que un padre
hembra: noche de la materia: fluir fetal en la deriva quie-
ta de las Madres: en donde nada opone resistencia a la
vida: el que espera entrar en el nombre ha de velar noc-
turno a las orillas de la sola quietud: las aguas.

נ NUN

Para que sigas: para que sigas y te perpetúes: para que
la forma engendre a la forma: para que se multipliquen
las especies: para que la hoja nazca y muera, vuelva a
nacer y vea la imagen de la hoja: para que las ruinas de
los tiempos juntos sean la eternidad: para que el rostro
se transforme en rostro: la mirada en mirada: la mano al
fin en reconocimiento: oh Jerusalem.

José Ángel Valente, Tres lecciones de tinieblas, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1980.

* La foto principal es un fotograma del documental ‘José Ángel Valente. Escribir lugar’ que recoge un retrato de José Ángel Valente realizado por Manuel Falces.

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